Nuestros clientes no nos contratan para “hacer una web” o “llevar redes”. Nos contratan para mejorar tres cosas:
Los canales cambian.
Los objetivos no.
Trabajamos por objetivos, pero sabemos que los objetivos no se consiguen con ideas abstractas.
La visibilidad se construye con una web que posiciona, contenidos que responden a lo que el mercado busca y una presencia coherente en buscadores, IA y medios propios.
La conversión exige mensajes claros, arquitectura pensada para vender y campañas que optimizan cada euro invertido.
Y la fidelización se apoya en datos, automatización y una estrategia de contenidos que mantiene viva la relación con el cliente.
No vendemos estas piezas por separado: las activamos cuando son necesarias para cumplir el objetivo acordado.
Nos reunimos contigo para analizar los objetivos que persigues con tu estrategia de marketing digital.
Analizamos el histórico de facturación de tu compañía en canales tradicionales y online. Si estás lanzando una nueva marca, definimos contigo el plan comercial online y nos vinculamos a tua objetivos de venta.
Fijamos conjuntamente un objetivo variable. Este puede ser porcentual sobre incremento de ventas o absoluto por cotas específicas conseguidas.
Concentramos todos nuestros esfuerzos en conseguir el objetivo de ventas fijado, poniendo especial cariño a la vertiente creativa e innovadora de todo lo que implementamos.
Antes de que la IA estuviera de moda, ya nos jugábamos parte de nuestros honorarios.
Y seguimos haciéndolo hoy.
Hemos trabajado con empresas que buscan algo más que “estar en digital”: rentabilidad, foco y coherencia a largo plazo.
No creemos en equipos estándar ni en estructuras que cambian cada pocos meses.
Analizamos las necesidades reales de cada cliente y definimos un equipo de marketing digital específico para sus objetivos, combinando los perfiles necesarios en cada momento.
Nuestra baja rotación de personal garantiza continuidad, conocimiento acumulado y criterio compartido. Porque los resultados no se construyen con equipos que están siempre empezando de cero.
No trabajamos como un proveedor al que se le encarga ejecutar tareas, sino como una extensión real del equipo del cliente. Nos implicamos en la toma de decisiones, compartimos información, contexto y riesgos, y trabajamos desde dentro, no desde fuera.
Porque cuando el marketing se externaliza, se diluye la responsabilidad; cuando se integra, se alinea con el negocio.
Hoy cualquier empresa puede producir contenido, diseñar creatividades, crear webs o analizar datos con las mismas herramientas que puede usar cualquier agencia. La IA por sí sola no aporta una ventaja competitiva.
La tecnología de forma autónoma no resuelve el dilema de qué hacer y por qué en cada momento. Tampoco los agentes. La IA ha cambiado la agilidad con la que una agencia o un cliente puede ejecutar, pero no ha cambiado la necesidad de interpretar las necesidades de la estrategia de marketing digital en función de los resultados y el contexto.
Eso requiere conocer el negocio desde dentro. Vivir pegado a su realidad. Entender qué está frenando las ventas, dónde se pierde al cliente final, qué mensaje resuena y cuál suena vacío. Requiere criterio estratégico, experiencia acumulada y un equipo que se haga responsable del resultado, no solo del planteamiento.
DUPLO no vende ejecución. Vende un compromiso con los objetivos del cliente y lo demuestra cobrando en función de la consecución de éstos.
Todo esto es lo que una agencia debería aportar en 2026. Y todo lo que la IA, por mucho que evolucione, no podrá sustituir.
Los modelos de IA no muestran rankings: construyen respuestas. O estás dentro, o no existes. Y para estar dentro, hay que trabajar en tres áreas:
El punto de partida siempre es el mismo: auditar. Preguntar a ChatGPT o Perplexity por tu categoría y ver qué responde, si apareces, cómo te describe y qué fuentes usa. Eso ya te dice dónde estás y qué hay que construir.
Una agencia tradicional cobra por hacer. Presenta un presupuesto, cierra un alcance (número de horas), ejecuta y factura, independientemente de si los resultados llegan o no. El riesgo lo asume el cliente.
El modelo de DUPLO parte de una lógica distinta: antes de hablar de servicios y acciones, analizamos el histórico de facturación de tu empresa y entendemos qué objetivos de negocio persigues. A partir de ahí fijamos conjuntamente un objetivo variable, que puede ser un porcentaje sobre el incremento de ventas o cotas específicas conseguidas. Y solo entonces concentramos todos nuestros esfuerzos en alcanzarlo.
Si tu empresa no tiene histórico de facturación por ser de nueva creación, nos sumamos a tu proyecto igualmente en la modalidad de variable si nuestro equipo coincide en ver el mismo potencial que le ves tú.
La diferencia no es solo económica. Es de alineación. Es de compromiso. Cuando una parte de nuestros honorarios depende de que tu negocio crezca, cada decisión que tomamos está orientada al mismo sitio que la tuya. No optimizamos métricas de vanidad ni llenamos informes de actividad. Nos importa lo que a ti te importa: vender más.
En la práctica, esto cambia la conversación desde el principio. No empezamos por "¿qué servicios necesitas?" sino por "¿qué resultados quieres conseguir y de dónde partimos?"
Trabajamos en base a objetivos, pero para conseguirlos necesitamos la definición e implementación de servicios concretos.
Lo que cambia es el punto de partida: no empezamos por el canal o el recurso, empezamos por entender qué necesita el negocio para crecer.
A partir de ahí decidimos qué tiene sentido activar, en qué momento y con qué recursos.Los servicios son el medio. El objetivo de negocio y las ventas son siempre el norte.
Antes de empezar, acordamos con el cliente qué métricas reflejan el crecimiento real del negocio. Nada de métricas como las visitas, impresiones, seguidores, sino números que impactan directamente en la cuenta de resultados: leads cualificados, oportunidades generadas, ingresos atribuibles, coste de adquisición.
Una vez definidos los objetivos y los umbrales, la parte variable de nuestros honorarios queda vinculada a si los alcanzamos o no. Tú solo abonas la parte variable que demuestre el cumplimiento de unos objetivos concretos.
Eso nos obliga a ser honestos desde el principio. No aceptamos objetivos que no creamos alcanzables, ni vendemos servicios que no estén justificados por los números.
Es la única forma de que los incentivos de la agencia y los del cliente apunten en la misma dirección.
Trabajamos principalmente con PyMES. Empresas pequeñas y medianas que necesitan que el marketing digital funcione de verdad, no que quede bien en un informe.
No somos la opción para quien busca una agencia que gestione tareas. Somos la opción para quien quiere un socio que entienda el negocio, se implique en los resultados y tenga algo que perder si las cosas no funcionan.
Trabajamos principalmente con empresas de Barcelona, aunque nuestra cartera incluye clientes en otras ciudades de España y fuera de nuestras fronteras: Francia, Portugal y otros mercados europeos.
Nos tomamos tan en serio el vínculo con el cliente que nunca trabajamos con dos clientes que compitan entre sí en el mismo mercado. Cuando trabajamos con una empresa, nuestro conocimiento, nuestra estrategia y nuestra dedicación son exclusivamente suyos. Sin conflictos de interés, sin medias tintas.
Si tu competidor ya trabaja con nosotros, no podemos trabajar contigo. Y si trabajamos contigo, puedes estar seguro de que no trabajamos con tu competidor.