En el artículo anterior hablábamos de la relación del consumidor digital con las PYMEs y comparábamos sus hábitos actuales con los de hace una década.

La era digital ha influido en las relaciones entre marcas y consumidores. Este hecho ha generado un cambio importante en la sociedad de consumo. En la actualidad, el consumidor es el centro de todas las actividades experimentando una transformación, pasando a tener el control de un poderoso medio para el intercambio y la formación tanto de opiniones como de experiencias sobre las marcas.

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Veamos las características que definen a este nuevo consumidor:

1. Siempre conectado y multidispositivo. Always on. Su acceso a internet no se limita a determinadas franjas horarias o dispositivos. Accede a internet y a sus servicios a cualquier hora y desde cualquier lugar.

2. Selectivo e inmune a los impactos publicitarios. Debido a los cientos de impactos publicitarios directos que recibe diariamente ha desarrollado una capacidad inconsciente para descartar esos impactos y seleccionar únicamente aquellos que le aportan realmente un valor.

3. Omnicanal. El consumidor digital no distingue entre canales y se mueve por ellos con facilidad. Espera de las marcas y empresas una respuesta personalizada y un mensaje coherente en todos los canales.

4. Exige transparencia a las marcas. Aprecia, más que nunca, la transparencia de las marcas y conoce los mecanismos para exigir a éstas que la demuestren.

5. Impaciente. Es consciente de la gran variedad de opciones de las que dispone sobre un mismo producto y/o servicio. Por esta razón no está dispuesto a invertir demasiado tiempo en encontrar la respuesta que está buscando. Si no la encuentra rápidamente saltará de una opción a otra hasta conseguirla.

6. Conocedor y comparador. Tiene un conocimiento pleno y absoluto de la propia marca o servicio. Estudia y compara las distintas opciones antes de comprar un producto o contratar un servicio.

7. Participativo. Quiere ser partícipe de la marca formar parte de ella. Ya sea a través de experiencias, vínculos emocionales, entretenimiento, etc.

8. Influenciador. El consumidor digital influye en la percepción que otros tienen de marcas y servicios a través de sus opiniones y es consciente de este gran poder de influencia.

9. Proactivo. No espera a que las ofertas lleguen a su puerta sino que sale en su búsqueda de forma proactiva. Además no sólo busca promociones y descuentos sino que también busca elementos de valor añadido. El consumidor digital no teme hablar ni expresarse, su conducta es mucho más libre pudiendo llegar a ser, en algunos casos, algo imprudente.

10. Innovador. Está dispuesto a utilizar nuevas plataformas, formas de comunicación y compra si descubre en éstas un valor añadido.

El escenario ha cambiado por completo para las marcas y empresas. El enfoque tradicional unidireccional mediante el cual la marca impactaba al consumidor y éste asimilaba los impactos ya no es válido. Es necesario adaptar el mensaje, el canal, pero por encima de todo la mentalidad, a las nuevas características y exigencias del consumidor. Es imprescindible demostrarle primero que podemos ayudarle para poderle vender después. Es necesario ofrecerle los contenidos que está buscando relacionados con nuestro sector.

En nuestro próximo artículo hablaremos sobre la forma más efectiva de aplicar el sentido común a las nuevas exigencias del consumidor: el marketing de contenidos.

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